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La Iglesia no debe meterse en política, es lo que se pedía desde las esferas del poder cada vez que el cardenal Julio Terrazas pronunciaba sus comprometidas homilías. Ahora ya no se escucha tal pedido de tinte totalitario, lo cual es muy positivo, porque lo que más necesita un país es que todos sus ciudadanos ejerzan su ciudadanía. Tampoco hace falta acallar al actual cardenal Toribio Ticona, quien no esconde su simpatía por el presidente Morales. Está en todo su derecho. Quizá el papa Francisco debe recordarle que también se meta con el rebaño, que conmueva a alguna oveja descarriada desde el púlpito. Además –dando por sentada la notoria candidez del cardenal– alguien tendría que aconsejarle que debe guardar un mínimo de independencia respecto del poder, como decidir su propia agenda y movilizarse por su cuenta. “Gracias a mi hermano Evo Morales, que me ha llevado a Tarija y me ha traído a Cochabamba, y después me va a llevar hasta La Paz”, fueron las palabras domingueras del cardenal Ticona.

Nos aprestamos a celebrar el Día del Trabajo, ocasión que nos retrotrae a las gloriosas luchas contra la explotación laboral en un escenario pos Revolución Industrial. Ahora, la Revolución Digital (que en realidad empezó hace décadas) sacude al mundo con cambios radicales en los roles de los trabajadores, en los modelos de negocio, en la concepción de las empresas. Todo está cambiando a nuestro alrededor, pero los discursos siguen anclados en la era industrial. La inteligencia artificial amenaza con hacerse cargo de las tareas tradicionales de taxistas, cajeros, manufactureros, periodistas, abogados y hasta de médicos. ¿No sería más productivo que empecemos a debatir cómo Bolivia debe prepararse para encarar esa inexorable realidad tecnológica? Ese futuro puede resultar atemorizante. Por eso quisiera compartir un mensaje alentador que recibí ayer en un chat grupal: “El miedo es cuando te imaginas lo peor. La fe es cuando te imaginas un propósito superior”. Y a continuación, alguien del grupo escribió: “Que nuestro propósito guíe nuestros pensamientos, actitud y hábitos”. ¡Feliz Día del Trabajo!

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