Escucha esta nota aquí

El dolor por Venezuela se ha hecho crónico. Duelen desde hace meses las muertes de pacientes sin medicamentos, de niños con hambre. Duelen los autoexilios por desesperación o el naufragio de un bote con emigrantes. Pero ayer, el dolor se hizo agudo. No puede sentirse más que tristeza e indignación al ver un carro militar de asalto embistiendo a gente que protestaba contra el régimen chavista y la represión en las calles. Aún si es cierto que hay quienes todavía apoyan a Nicolás Maduro en su país, él no debería permanecer en un Gobierno que reprime y mata como lo está haciendo. Corresponde que convoque a elecciones y evite más luto.

Hay un cambio de era que repercute en todo, también en los oficios y las profesiones. Hay muchos empleos actuales que pueden desaparecer en el futuro. Es un tiempo en el que hay que reinventar las propias habilidades. Las generaciones más jóvenes prefieren emprender y dejar de depender. Lo cierto es que las transformaciones están marcando los ritmos en esta nueva etapa de la humanidad. Hoy, Día del Trabajo, es importante plantearse nuevos desafíos, optar por más capacitación y visualizarse de aquí a cinco o diez años. Con seguridad, para entonces habrá una nueva realidad.

En este Día del Trabajo es oportuno honrar con la propia vida a los que trabajan con sus manos, a quienes permiten que vivamos en espacios limpios, a quienes construyen para que tengamos lugares de esparcimiento, a los que mantienen lindos y floridos los jardines y parques, en fin, a todos los obreros. Podemos comenzar en esta jornada a ensuciar menos, a lavar lo que utilizamos, a ordenar mejor; en suma, a reconocer esa labor silenciosa y fundamental para la buena convivencia de la sociedad.