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14 de julio de 2017, 4:00 AM
14 de julio de 2017, 4:00 AM

Muchos comenzamos la jornada de jueves como todos los días, sin pensar siquiera en lo que viviríamos antes de la media mañana. De pronto comenzó a circular por WhatsApp el terrible dato que refería un atraco a un banco de la céntrica avenida Irala, con tiroteos entre policías y delincuentes, con rehenes y con muertos. Minutos después alguien aclaró que el lugar del asalto truncado no era una financiera sino la relojería Eurochronos. Comenzaron a propagarse por las redes sociales terribles videos de la balacera y la impactante imagen de una mujer que caía abatida en la calle por disparos. Segundos después alguien deslizó por los celulares el rumor virulento y criminal de que había varios atracos en distintos lugares de la ciudad. Violencia, horror, zozobra, dolor y duelo cundieron en un funesto jueves de julio que nadie querrá volver a recordar. 

La delincuencia ataca cuando más desguarnecidos estamos. Sucesos como el de ayer deben hacernos perder la inocencia (o ingenuidad, mejor), la excesiva confianza y la peligrosa complacencia. Que no se duerma la Policía, que no se descuiden las empresas, que no nos relajemos los ciudadanos. A cuidarnos todos. Cada uno tiene algo que hacer por su propia seguridad. 

Las redes sociales se enredaron con el cruento tiroteo de la Irala. El pánico se viralizó por  mensajes falsos propagados en los celulares y no faltaron los que dieron tristemente rienda suelta al “humor negro” en un día doloroso para Santa Cruz.  

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