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Una de las ventajas de no tener una gran estructura partidaria es la facilidad con que se eligen los candidatos a la Asamblea Legislativa. Se lo hace en función de los méritos profesionales y de la trayectoria en cargos relevantes de cada uno de ellos. Al menos eso se puede percibir tras conocerse la lista de candidatos de Comunidad Ciudadana, de Carlos Mesa, donde destacan figuras conocidas en sus respectivas regiones. No hay polémica, no hay desacuerdos. No sucede lo mismo en el MAS, donde hay un gran número de dirigentes que pugnan por estar entre los designados, los cuales advierten que no permitirán que algún “dedazo” misterioso sobrepase las decisiones “orgánicas” del partido. Lo cierto es que -por más debate interno que haya habido- siempre hará falta el dedazo dirimidor de Evo, como ha sucedido en otros procesos eleccionarios.

Haber apresurado la aplicación de normas que rigen para los partidos políticos y las elecciones generales está generando incertidumbre en cada situación inédita que se presenta. De pronto renuncia un candidato y ya se habla del carácter vinculante de las elecciones primarias. ¿Puede renunciar? ¿Se puede obligar a alguien a postularse? ¿Es posible cambiar candidatos en la recta final? El vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral dice que a partir de mañana rige una nueva ley que permite hacer cambios. También se habla de que la sala plena del TSE considerará las renuncias. Todo esto, a solo tres meses de las elecciones. 

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