Edición Impresa

cara a cara

Juan Carlos Rivero 17/10/2019 03:00

Escucha esta nota aquí

Todo apunta a que los jóvenes asumirán un rol protagónico la próxima década. Surgirán miles de ‘Greta Thunberg’ para exigirle a los gobernantes que tomen acciones para evitar la destrucción del planeta. 

La chilena Catalina Silva ya es una de ellas. Catalina (18) vivió su infancia en la Patagonia, donde comprobó que los glaciares se derriten aceleradamente y que los anfibios sufren consecuencias. 

Acaba de presentar su propuesta de Mil acciones por un cambio; su proyecto promueve que niños de comunidades rurales se involucren en trabajos científicos; pondera el trabajo de líderes indígenas que han luchado por el medioambiente desde hace mucho tiempo; su activismo logró detener la construcción de una represa. Son acciones que parecen encajar bien en la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Quién mejor que los jóvenes para hacer cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

Sin duda que estos jóvenes conseguirán, cuando menos, un necesario sinceramiento de la clase política. Los grandes retos que encara la humanidad no dan lugar a la demagogia y no hay soluciones simples a los problemas que plantea nuestro desarrollo. 

Ya sea que hablemos de expandir la frontera agrícola, de las dotaciones de tierra, de la provisión de agua potable, de la construcción de represas, de la generación de empleos dignos, de la creación de industrias o de nuestros hábitos de consumo, los gobernantes sentirán la presión juvenil para actuar con objetividad, honestidad y transparencia.