Opinión

CARA A CARA

22 de diciembre de 2019, 3:00 AM
22 de diciembre de 2019, 3:00 AM

Lupita Vargas es cruceña, tiene 24 años y es linda por fuera y por dentro. En su sitio web se identifica como una ‘cambita en apuros’ por el cáncer que le aqueja, aunque sin doblegar su espíritu de hierro. Acaba de volver a casa para reunirse con los suyos y compartir la Navidad. Su mamá trabajó en España de sol a sol para costear los gastos de la enfermedad de su hija. La solidaridad redujo en buena medida la deuda del préstamo contraído pero todavía son necesarios más recursos. Lupita nos visitó ayer en el programa ¡Qué Semana! de EL DEBER Radio. Estaba radiante y feliz. Su lucha tenaz y perseverante es todo un himno a la vida.

 Entre 2006 y 2016, Evo Morales efectuó
más de 5.000 viajes dentro y fuera del país, acumulando más de 9.000 horas de vuelo. Desde 2010 lo hizo utilizando el costoso avión con que realizaba hasta 150 vuelos por mes con un promedio de cinco por día. El 4 de noviembre pasado, el helicóptero presidencial que lo transportaba tuvo un incidente al despegar con ‘exceso de peso’ y en condiciones climáticas desfavorables desde el distrito minero de Colquiri. Morales acusó a la FAB, sin prueba alguna, de haber intentado atentar contra su vida. Nada menos que contra él, viajero infatigable, que se las pasó volando plácido y seguro de un lugar a otro del país y del planeta, sin agradecer lo suficiente a sus experimentados y pacientes pilotos.

 

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