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Cara a cara

Pedro Rivero Jordán 27/12/2019 03:00

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_Después de haber abandonado subrepticiamente el país sin responder al proceso en su contra por el caso Neurona con una pérdida de Bs 12,4 millones al Estado por contrataciones directas del despacho a su cargo, la exministra de Comunicación, Gisela López, reapareció en Buenos Aires junto a otras figuras del masismo puestas a buen recaudo en la capital argentina. 

En su cuenta en Twitter, López dijo que fue ‘linchada mediáticamente’, que se siente ‘hostigada y amenazada’ y con ‘muerte civil’. 

Porque ya abandonaron este mundo en las más dramáticas y penosas circunstancias, no pueden decir lo mismo el Ing. José María Bakovic que fuera jefe del entonces SNC y el otrora influyente político opositor Róger Pinto.

_Bakovic era hombre capaz y honesto a toda prueba. Durante 17 años fue funcionario eficiente del Banco Mundial antes de asumir la jefatura de la entidad caminera, corroída por una corrupción galopante que debía combatir y erradicar. Sintomáticamente, el Gobierno de Morales cargó sin tregua contra Bakovic durante ocho años. 

Acusaciones falsas y decenas de demandas afectaron su salud. Tenía 74 años cuando su cansado corazón dejó de latir. Pinto, a su vez, permaneció 455 días refugiado en la embajada de Brasil en La Paz, antes de su salida al vecino país donde se ganaba la vida como piloto civil. 

Murió en un accidente de aviación en agosto de 2017. Fue implacablemente acosado cuando el entonces senador alertó a Morales sobre las ‘relaciones peligrosas’ de su régimen con el narcotráfico y la corrupción. Ambos ciudadanos fueron perseguidos con saña y perversidad inauditas. Descansan en paz.