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cara a cara

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_Tras los anuncios de la alcaldía y luego de la presidenta del Estado sobre las nuevas medidas de restricción de circulación, no solo cambian los horarios y las costumbres, sino la forma de relacionarnos. El pánico y el miedo siguen siendo los peores enemigos. A esto se suman los prejuicios, la desconfianza en el otro y la malcriadez de algunos que parecen imaginar que llegó el fin del mundo. Cuando debiera ganar la racionalidad, la solidaridad, la calma y la comprensión de la situación en que vivimos, sale lo peor. La histeria, la prepotencia y el atropello se visten de gente. Horas distintas y tiempos nuevos que nos ponen a prueba. Seremos capaces.

_El anuncio realizado por la monarquía española pasó un poco desapercibido. Resulta que el rey Felipe VI renunció a la herencia que le correspondería de su padre, el rey emérito Juan Carlos, y también que dejará de recibir recursos asignados en el presupuesto de la Casa Real. 

Pero hay antecedentes de ventas, herencias y transacciones reales. Por ejemplo, dicen los historiadores que Carlos IV vendió la corona española por 30 millones de reales anuales a Napoleón Bonaparte.

 Y su hijo Fernando VII recibió una pensión de Bonaparte de 4 millones de reales anuales. Guardaba sus quintos en el banco de Londres. Su mujer, María Cristina, huyó de España por problemas de papeles y su hija Isabel II también debió huir por algunos problemas con la ley. Parece que las cosas en la corona española tienen una historia que necesita mucho alcohol en gel para tantos gérmenes. De coronas, hasta la coronilla.

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