Opinión

... Cara a cara

El Deber logo
31 de octubre de 2017, 4:00 AM
31 de octubre de 2017, 4:00 AM
Segundo año
consecutivo sin doble aguinaldo, segundo año con crecimiento económico en descenso y tercer año seguido con menos del 80% de ejecución de la inversión pública presupuestada. Un alivio en el fin de esta gestión para los empresarios, que se quejan por el alza de los costos de producción y por la caída de sus ventas, pero también una señal que finalmente inquieta a todos los actores de la economía, ya que si hay menos circulante el consumo interno también se reduce. El Gobierno atribuye a la disminución significativa de los ingresos del gas el crecimiento del PIB en 3,9%. Era una tendencia previsible y son los mismos argumentos desde que comenzó la caída de los hidrocarburos, hace dos o tres años. Aunque estamos mejor que algunos vecinos, hay poco esfuerzo para diversificar la matriz de ingresos, tampoco se ajustó fuertemente el gasto fiscal y no se ha sido lo necesariamente eficiente en la ejecución de la inversión pública.

 

El sindicalismo
acusa al INE de manipular las cifras para evitar el pago del doble aguinaldo, pero dice que el próximo año el Gobierno hará que se pague sí o sí. La lógica es que no habrá cifra que aguante un momento preelectoral. Todo puede ocurrir, evidentemente, al calor de las presiones y ambiciones políticas.

 

Pese al alivio
, sectores empresariales también desconfían de la actuación política. Si bien se libraron ahora de la carga del doble aguinaldo, puede que el Gobierno les haga pagar otro tipo de facturas para compensar. Por ejemplo, presiones con impuestos, que, en realidad, algunos dicen haber padecido anteriormente.  
Tags