Opinión

...cara a cara

3/5/2017 04:00

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_Acorralado por las protestas, Nicolás Maduro ha recurrido a lo que parece ser una de sus últimas cartas bajo la manga. El presidente llamó a una Asamblea Constituyente que pretende cambiar la Constitución aprobada en 1999 por el chavismo. La inesperada medida ha provocado inicialmente confusión y, de inmediato, malestar en sus adversarios que lo califican de “autogolpe”. Maduro se resiste a convocar elecciones adelantadas, ya que argumenta que sus enemigos buscan tumbarlo con movilizaciones callejeras. El mandatario venezolano arremete contra los que se oponen a él con una convocatoria del llamado “poder originario”, cuyas decisiones están por encima de los poderes constituidos. Generalmente una Asamblea Constituyente es llamada para sellar pactos cuando han fracasado quizás todas las vías democráticas o cuando se busca refundar un país. En este caso, no parece que el fin sea la pacificación de la sociedad venezolana, sino más bien el recurso último para que un gobierno deteriorado reciba una inyección de oxígeno en una situacion in extremis.

_La autocensura es uno de los problemas que hicieron retroceder el último año en Bolivia el ejercicio de la libertad de prensa, según un informe de Reporteros Sin Fronteras. Nuestro país pasó del puesto 97 al 107 del ranking mundial, lo que marca un deterioro. Autocensura implica optar por el silencio para no sufrir represalias de alguien, sobre todo poderoso. Veamos cuánto se dejó de informar por miedo o para recibir favores y sabremos si RSF tiene o no razón.

_Un joven murió con síntomas de rabia. Es una terrible enfermedad transmitida por animales enfermos que en estos tiempos modernos ya debió ser erradicada en Bolivia. Habrá que insistir con una urgente campaña de vacunación.

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