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OPINIÓN

Cara a cara

Pedro Rivero Jordán 3/6/2020 03:00

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Juntarse el hambre con las ganas de comer es un viejo refrán referido a factores y/o circunstancias generalmente desfavorables. Aplica a las desventuras de un país como el nuestro, golpeado por un mal implacable, con un sistema de salud colapsado, bajo una cuarentena relajada y la parálisis insostenible de sus actividades. En tanto, faltaba más, conflictos y demandas brotan como hongos. Probablemente, Bolivia no vivió nunca antes una situación tan extremadamente dura, compleja y riesgosa. Para peor, agravada por medidas insensatas como un bloqueo de carreteras en la región más golpeada por la infección, muy al margen de las razones esgrimidas. El corte de rutas en medio de la crisis y del agobio que resulta de nuestras actuales y profundas tribulaciones, equivale a pegarse un tiro en el pie.

El invierno toca nuestras puertas

. Se anticipa que esta temporada llegará con un manto helado. Junio y Julio serán los meses más gélidos de los últimos años. Las previsiones metereológicas del Senamhi nos han puesto a temblar a los cruceños que, en particular, no estamos acostumbrados a las bajas temperaturas y entonces no nos alcanzan las colchas para abrigarnos ni el gato para calentarnos los pies cuando, entre el sur y chilchi, el frío se deja sentir en estas habitualmente cálidas llanuras. Aunque obligados a permanecer ‘confinados’ para que el virus maldito no nos pegue, el calor de hogar también puede protegernos de cualquier efecto congelante. ¡Nos seguiremos quedando en casa!