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OPINIÓN

Cara a cara

Pedro Rivero Jordán 10/6/2020 03:00

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Pese a lo muy apagada que está en tiempo de pandemia y confinamiento, la ‘pasión de multitudes’ ocupa esta vez nuestra atención. Veamos. Huáscar Antezana se llama el presidente de San José de Oruro, uno más de los tantos que se han alternado, con ninguna ventura, en el manejo del club orureño que, acogotado por calamitosa e insuperable crisis económica, corre el riesgo de perder su plaza en la División Profesional. Hasta podría desaparecer del mapa futbolístico, por causa de su deschaveto dirigencial y de demandas y conminatorias de pago que le llueven con frecuencia aterradora. Como las palomas disparando contra las escopetas, en vez de aclarar cuentas y de intentar poner la casa en orden, Antezana decidió declarar ‘personas no gratas’ a los periodistas de un programa televisivo que investigan el despelote institucional y las deudas que han colocado al ‘santo’ al borde del abismo.

Y en medio de la debacle de la ‘V’ azulada, que amenaza por igual a otros colores balompédicos, ha estallado una salva de cohetería por el ofrecimiento de un millonario empresario y mandamás de un club ‘grande’, si realmente los habrá en Bolivia, de abonar $us 100 millones por los derechos televisivos del fútbol nacional por los próximos diez años. Todavía no se formalizó la jugosa oferta, pero ha puesto frenéticos a cuantos incautos parecen sentir el dinero en sus bolsillos. No es la primera vez que ocurre y parece provocar amnesia que los tales derechos están atados a un contrato suscrito por la FBF con cierta empresa hasta finales de 2020 y que tiene, además, la primera y última opción para una eventual renovación hasta 2024. Es recomendable en este caso, poner la pelota al piso, levantar la cabeza y evitar goles en contra, tan repetidos en nuestro pobre país futbolero.