Opinión

Cara a cara

Pedro Rivero Jordán 17/6/2020 03:00

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Previsión, según la RAE, es la acción de disponer lo conveniente para atender a contingencias o necesidades previsibles. Para muestra de la imprevisión local, algunos botones. Una ciudad que no deja de crecer, con casi 3 millones de almas y un número cada vez mayor de edificaciones de altura, no cuenta con una unidad de bomberos bien equipada. No obstante semejante e inadmisible carencia, nada en serio se ha hecho hasta ahora. El puñado de heroícos bomberos cruceños sigue operando en instalaciones precarias, con equipos obsoletos, uniformes raídos y botas agujereadas. La falta de previsión también se observa en la ausencia o no aplicación de políticas sociales adecuadas para atender a la niñez en situación de calle. O en el caso de gente desamparada que ya forma una comunidad abigarrada que, con frecuencia, recurre al delito para satisfacer sus necesidades, quebrando la ley y la tranquilidad de los vecinos de la zona. 

A estas alturas no buscamos echar sal a las heridas, pero es más que evidente que, por falta de un elemental sentido previsor, nos pilló en calzoncillos y mirándonos el ombligo, el arribo del Covid-19 anunciado anticipadamente en el planeta. Irremediablemente tarde nos dimos cuenta de que no contábamos con las armas necesarias y suficientes para hacerle frente. Ahora, antes de caer en pánico, hay que extremar esfuerzos colectivos para conjurar la emergencia sanitaria que ha disparado todas las alarmas en Santa Cruz, obligada por las circunstancias a elaborar y aplicar sus propias recetas frente al perturbador mal que le ha arrebatado el sueño.