Impreso

Cara a Cara

Roberto Lorenzo Dotti Rivoire 25/7/2020 07:11

Escucha esta nota aquí

Se fue el capitán del barco. Dejó la piel, la carne y hasta los huesos por su profesión, sus principios y su gente. Cómo no reconocerlo y rendirle todos los tributos. Un ejemplo para el ejemplo. Óscar Javier Urenda Aguilera (1948-2020) lo dio todo y más, porque sabía a lo que iba cuando todos los días se levantaba y se alistaba para una nueva lucha contra el coronavirus, la pandemia y los miles de problemas que la adversidad le plantaba cara ni bien saliera de su casa. Queda en la anécdota que fue Lasallista, médico ginecólogo e incluso diputado y que deja 12 nietos y dos bisnietos; pero, además, muchas cosas más. Entre todo eso, que no es poco, estaba el ser para el otro, hasta dar su último aliento.  Es el héroe de esta batalla que aún continúa y que seguirá quitando vidas. Óscar Urenda es el Noel Kempff Mercado de la salud y de la vida en tiempos de pandemia. Santa Cruz deberá aprender de él y asimilar su mensaje. A partir de hoy Santa Cruz deberá cambiar de conciencia y de actitud, y reconocer que tenía razón porque cuidarse uno es cuidar al otro y no hacerlo es despreciar la vida. Nos queda entonces honrar su memoria y recordarlo es seguir su ejemplo.

Dos países, Estados Unidos y Brasil, concentran el 40% de los casos de infectados en el planeta y el mismo número de muertos en el mundo. La gravedad del caso es tan aguda como las políticas erráticas que han adoptado ante esta catástrofe sanitaria que lleva varios meses. ¿Qué aprobación tiene la cuarentena? Un alto porcentaje en nuestros países apoya que la salud no es un gasto, es una inversión y ahora más que nunca. Sin embargo, durante décadas se manejaron realidades diferentes teniendo a la salud y a la cultura en el último escalafón de los presupuestos. La educación tampoco ha sido la prioridad, igual que la ciencia. Pero hoy todos dependemos de ella. Es que todo se conecta y tiene su lógica. Semejante desprecio e ignorancia nos ha llevado a padecer lo que sentimos en carne propia. El mundo se extraña de ver muertos por las calles en Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, y aunque parezca mentira, algunos vecinos de la propia cuadra, también. ¿Dónde estaban los que decían que estaban?