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OPINIÓN

Cara a cara

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Pedro Rivero Jordán 31/7/2020 03:00

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Casi al mismo tiempo, la Unión Europea y la Unocd de Naciones Unidas han manifestado su marcada preocupación por el incremento de las plantaciones de coca en Bolivia. En el primer caso, por el aumento de un 10% de cultivos y que en 2019 se elevaron de 23.100 a 25.500 hectáreas. En el segundo, porque la ‘hoja sagrada’ está presente, con un incremento llamativo del 17%, en seis de los 22 espacios de conservación o áreas protegidas del país, entre estas el Amboró y el Madidi. Cuando la hoja destinada al consumo tradicional no supera las 12.000 hectáreas, hasta el más despistado sabe en qué es utilizada y se transforma la llamada ‘coca excedentaria’ no apta por su acidez para metérsela a la boca. ¡Es el polvito blanco, estúpido!

Más temprano que tarde, tras la muerte de César Salinas y los tres días de duelo en su memoria, se desató la pugna por el poder en la Federación Boliviana de Fútbol. La presidencia está en disputa entre Marcos Rodríguez, el pandino ambicioso y de meteórico ascenso como dirigente de la División Aficionados y Robert Blanco que representa a la División Profesional, tan ‘dividida’ que no deja sentir su peso específico. Ni siquiera para hacer valer sus derechos sobre los ingresos de la ‘tele’ por los espectáculos que sus propios clubes organizan y promueven, sin que la FBF mueva un dedo ni arriesgue un centavo. Si la rapiña por el cargo lo permite, puede llamarse a elecciones lo antes posible para zanjar el conflicto que le impide descansar en paz eterna a Don César y al pobre fútbol boliviano hallar la luz al final del túnel.