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OPINIÓN

Cara a cara

Pedro Rivero Jordán 4/8/2020 09:03

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Sentado y de piernas cruzadas. En pose distinguida sobre un banco de la plaza 24 de Septiembre. De noche y a la distancia parece una figura real, de carne y hueso. Pero es una muy bien lograda estatua de Don Raúl Otero Reiche ( SC 1906-1976), el poeta universal de sensibilidad inagotable que se adelantó a su época. Reconocido como la figura más representativa de las letras del Oriente boliviano.  La obra realizada por el artista Heberth Román, está frente a la Casa de la Cultura que lleva su nombre. Falta, en el mismo lugar, una placa identificatoria del homenajeado. No todos, entre lugareños y forasteros, saben de quién se trata.

 El municipio inauguró la obra en enero pasado, mes de nacimiento del vate cruceño. El alcalde Percy Fernández se encargó del descubrimiento de la escultura y tras tomar asiento al lado de don Raúl, el grato momento quedó registrado por una ‘selfie’. Fue acaso la primera toma ‘oficial’ a la que desde entonces, porque provoca hacerlo, habrán seguido muchísimas otras ‘selfies’ de los visitantes del principal paseo de la capital cruceña.

Con graciosa irreverencia, alguien colocó hace poco sobre la boca de la imagen un barbijo, como para que ‘evitara’ el contagio viral que nos tiene a mal traer. En una caminata nocturna por el semidesierto lugar por causa de la cuarentena, observé a un vagabundo que dormitaba plácidamente acurrucado sobre...¡el regazo de don Raúl! Busqué en vano por los alrededores a un gendarme municipal para que lo hiciera despabilarse, aunque luego imaginé una mano de charla entre el poeta inmortalizado en el bronce y aquel sujeto ignoto cuyo sueño parecía acompañar en la quieta noche cruceña.