Opinión

Cara a cara

Monica Salvatierra 19/8/2020 05:00

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El daño que dejan los hechos de corrupción va más allá del dinero que se pierde. Tiene que ver con la falta colectiva de confianza en las instituciones. El último ejemplo lo vemos en la polémica generada por la compra de reactivos y la denuncia de sobreprecio que se ha generado el Uruguay. Lamentablemente, la huella dejada por los hechos irregulares vinculados a los respiradores, hacen que prevalezca la sospecha antes que la credibilidad en los procedimientos que se siguen para la adquisición de materiales que permitan luchar contra el Covid-19. Aún queda pendiente la auditoría anunciada a todas las compras y el desenlace de los procesos abiertos. El caso de los respiradores es un boquete político para la presidenta del que y aún no logra recuperarse. Ojalá que ese daño, como el de Gabriela Zapata para Evo Morales, sirvan de lección para los gobernantes ahora y en el futuro.

El lunes hubo una multitudinaria marcha en Argentina. Fue una movilización contra el gobierno de Alberto Fernández y contra la cuarentena. Lo que no se logra comprender es ese afán irresponsable de sacar gente a las calles para favorecer el contagio del Covid-19. Ni de izquierda ni de derecha, las protestas son criminales en este momento.

En China, en Italia, en Bolivia y en varios países del mundo son escalofriantes las imágenes de indisciplina ciudadana, de falta de respeto por la vida, de gente que no mantiene la distancia social, que no usa barbijo y a la que no le importa si contagia al otro. A este paso, las vacunas que se produzcan entre todos los laboratorios no van a alcanzar para cubrir la falta de criterio de muchas sociedades.