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Cara a cara

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1 de octubre de 2017, 21:15 PM
1 de octubre de 2017, 21:15 PM

España encara la mayor crisis de su institucionalidad y de su democracia de las últimas décadas. Esta ha sido desnudada con la represión policial para hacer abortar el referéndum de Cataluña. En cualquier democracia la violencia evidencia el fracaso de la política y de sus instituciones. ¿Por qué se llegó a lo que se llegó ayer en España? Por la incapacidad de su clase dirigente para dialogar, negociar y pactar. En cualquier lugar del mundo, cuando se renuncia al acuerdo asoma la guerra. El hombre inventó la democracia y el voto para evitar matarse por los desacuerdos. Rajoy, Puigdemon y los políticos españoles son los mayores responsables por lo que le ocurre a España y están obligados a corregir el rumbo si aspiran a no volver al pasado y a que la historia no les pase una carísima factura.

Hasta el Barza sintió las secuelas de la crisis al jugar ayer con las tribunas vacías. En estos delicados procesos políticos, a mayor represión casi siempre se cosecha mayor rebeldía. La fuerza puede apagar momentáneamente una revuelta pero, en el tiempo, sus verdaderas causas la hacen rebrotar. La mejor manera de curar la enfermedad y no atacar solo el síntoma es atendiendo la raíz de un problema. Lo de España es muy complejo. Y penosamente no parece atenderse aún el motivo de la dolencia.

El próximo Mundialito de Tahuichi contará con la presencia de la selección Sub 15 de China. Lo anunció el sábado la cónsul de ese país en Santa Cruz. Una muestra del interesante proceso de integración que encaran Bolivia y China. 

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