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cara a cara

Monica Salvatierra 28/8/2020 05:00

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Bolivia es un país donde cualquier cosa es posible. Y eso no es una cualidad, sino un grave defecto. La falta de institucionalidad bloquea las garantías que deberían dar seguridades a los ciudadanos. Resulta que el vehículo en el que circulaba la “amiga” de Evo Morales en Cochabamba, Noemí M. había sido “prestado” por la Gobernación de ese departamento, como antes se le “prestaba” la oficina de Gestión Social a Gabriela Zapata. No solo eso, hace poco fueron encontrados vehículos y un inmueble en poder de dirigentes sindicales, seguramente también en calidad de “préstamo”.

Estas vergonzosas situaciones no son indagadas por el Ministerio Público, a pesar de que claramente se habla de indicios de uso indebido de bienes del Estado. Sin duda, hay responsables. Un paso importante sería investigar y sancionar.

Una nueva generación de médicos se ha hecho cargo de la lucha contra el Covid-19. Desde el director del Sedes, Marcelo Ríos, hasta los jefes de unidades de terapia intensiva y de centros especializados en coronavirus, hay profesionales jóvenes que se pusieron la bata y salieron a la guerra. Sintieron temor, también creyeron que podía faltarles experiencia, pero asumieron el reto y fueron venciendo, una a una, cada batalla. Vieron cómo caían sus colegas, algunos que fallecieron en sus brazos. Sin embargo, ahí están. ¡Gracias por ello!

El presidente de EEUU es también candidato a la reelección presidencial. Va rezagado en las encuestas y, quizás por eso, ha rebasado los límites institucionales de su país. Por ejemplo, no se ha sonrojado al participar de la convención del Partido Republicano desde la Casa Blanca, como seguramente no lo hará cuando acepte la nominación desde uno de los despachos de ese emblemático edificio. Parece un mal que afecta a muchos países.