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cara a cara

Monica Salvatierra 22/9/2020 05:00

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_La contienda electoral aún tiene un terreno pantanoso por delante y se trata del reconocimiento general de los resultados el próximo 18 de octubre. En condiciones normales, esto no debería ser un motivo de inquietud, pero está claro que lograr el respeto a la institucionalidad es una tarea pendiente en nuestro país. 

Aunque tímidamente, en el MAS surgen voces que señalan que si esa sigla no es ganadora, será resultado del fraude, pretendiendo minar la credibilidad y confianza trabajosamente construida en estos meses, después de quebrar un TSE (que hasta el año pasado estaba absolutamente controlado por Evo Morales y su Gobierno) por haber cometido gruesas irregularidades en la manipulación del voto. 

Echar tierra sobre el actual proceso es pretender que nada ha cambiado, cuando eso no es real; buscar que se crea que todos son capaces de manipular y forzar un resultado determinado, aunque no refleje la realidad; y esto se lo hace desde la vereda que provocó le hecatombe sobre uno de los poderes que mayor crédito debería tener.

_Aún lejos del electorado y sus necesidades, los candidatos insisten en la fractura, en el escrache al otro. Falta menos de un mes para los comicios y todavía no existe claridad en la población de lo que cada candidato ofrece si llega al Gobierno. 

En su burbuja, los aspirantes a la Presidencia están convencidos de que las consignas políticas van a salvar a Bolivia de las crisis que la azotan. Como siempre, la realidad demostrará –demasiado tarde- cuán equivocados están.