Impreso

Cara a Cara

Escucha esta nota aquí

Que el fútbol está hecho pelota en Bolivia no es novedad. La selección boliviana de fútbol vive momentos cruciales. Enfrenta en los próximos días a dos potencias mundiales. A Brasil el viernes 9 de octubre en tierras paulistas. Y en La Paz ante Argentina el martes 13. Ambos encuentros, por los tres puntos que buscan la clasificación al mundial de fútbol de Catar en 2022. Las internas de la selección nacional no dejan tranquilo al técnico ni a la afición. Jugadores de Oriente Petrolero abandonaron la concentración y ahora también de Wilstermann porque decidieron apostar a la Copa Libertadores. En el mejor lugar, pero en el peor momento, la selección sufre vientos de tormenta al inicio de las eliminatorias al mundial de Catar 2022. Por si esto fuera poco, Neymar en Brasil y Messi en Argentina están encendidos como en sus mejores tiempos. Es hora de unirse para sacar a la Verde del pozo que inicia las eliminatorias con más problemas que nunca.

Se fue un genio. Allá en Mendoza, cerca del Aconcagua, el gran Quino vivía fuera de la escena, delicado de salud. Se fue el maestro y a todos nos embargó un manto de tristeza. El creador de Mafalda, esa niña inteligente, inocente, y cariñosa que nos hizo reflexionar de cosas serias con una sonrisa en el rostro. Un humor inteligente que no pasa de moda, que atravesó varias generaciones y fue traducida a al menos a 30 idiomas. Daniel Divisnky, que hoy vive en Palermo, Buenos Aires, era el padrino de Mafalda. Pero cómo llegó a serlo y además transformarse en su mejor amigo. La historia cuenta que Jaoquín Salvador Lavado (Quino) lo buscó como abogado para que le ayudara a demandar a Jorge Álvarez, antiguo editor, pues no le pagó las regalías de sus cinco primeros libros. La consulta jurídica se convirtió entonces en una oportunidad de propuesta editorial. “Decidí mejor invitar a Quino a que publicara conmigo”, dijo Divinsky en 1970. Y desde entonces Mafalda nos cambió la vida en Ediciones de La Flor. Nos queda seguir disfrutando de sus libros y su magia. Gracias Quino, por tanto.