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roberto.dotti@grupoeldeber.com

Otra vez sopa. Es que desde el arranque las diferencias comenzaron a notarse. Ya a los 40 segundos tembló el arco de la Verde. El vendaval estaba anunciado. Mucha diferencia de físico, de técnica, de orden de juego, de hambre, de velocidad y finalmente de goles. Brasil ya empezó el mundial y por lo visto quiere ganarlo. La selección boliviana sigue escondiendo el equipo como el técnico lo ordenó. Otra vez se ganó experiencia. Ahora el desafío está en La Paz, pero con otras cartas. Eso sí, esta vez quien debe mandar desde el inicio es la selección local, protagonizando cada momento y mostrando los secretos guardados bajo siete llaves. ¿Será posible?

Con casi 8 millones de infectados de coronavirus, 5 millones recuperados y más de 218.600 muertes, Estados Unidos se zambulle en una desenfrenada carrera contra el tiempo y las elecciones que ya empezaron. Los candidatos debaten, se desquitan y se desquician. Los dos debates presidenciales pendientes serán o no virtuales, se verá, pero está claro que ya comenzaron en las redes y en los medios. Un Donald Trump eufórico y recargado de medicamentos contra el Covid-19 que supuestamente tuvo, saldrá a las calles en las próximas horas a comerse el mundo. Joe Biden, por su parte, no espera y envía misiles a la mandíbula de la gestión de su oponente republicano. Todo parece un descontrolado combate a 15 asaltos y por el título mundial de pesos pesados.

Y hablando de perder la compostura en el barrio electoral nacional hay de todo. Quedan pocos días y las encuestas sacan a relucir las hormonas y algo más. Los pedidos de renuncias, las bajadas y subidas son parte de este trampolín frenético que nos traerá una semana fantástica. Aunque parezcan verdades, las fake, como herramienta de la guerra sucia serán protagonistas. El indeciso, que dirime la contienda, cada día más indeciso. El domingo 18 la cruz del destino se juega en un papel, se lanza al futuro la vida del tironeado país, que sigue aguantando cada día menos y esperando cada día más.