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cara a cara

Pedro Rivero Jordán 18/10/2020 05:00

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_Llegó el día. Acabó la espera. Este no es ni será un domingo cualquiera. Más de 7 millones de bolivianos elegiremos a nuestros gobernantes por el próximo lustro. 

En poco menos de dos años, volveremos a ejercer un derecho ciudadano que, por estas mismas fechas, en 2019, la angurria desmedida por el poder pisoteó y embarró fraudulentamente. Esperamos y nos merecemos unas elecciones libres, legítimas y transparentes. Como para que no haya atisbos de dudas sobre sus resultados. Que así sea para que la todavía incipiente democracia de Bolivia se fortalezca en un ambiente de paz y tranquilidad.

_Como nunca antes había ocurrido, el voto cruceño será determinante para el destino de un país situado en compleja y dramática encrucijada por la polarización de una prolongada y áspera confrontación política. Con su unidad resquebrajada por la deliberada exacerbación de diferencias y sentimientos regionales del último tiempo. 

Por los torpes señalamientos. Vamos a votar y a decidir cuando la nación arrastra el pesado lastre de la corrupción, del narcotráfico y los efectos de la falta de independencia de los poderes del Estado y de la desinstitucionalización. 

Cuando es golpeada por la peor crisis económica de su historia y soporta los devastadores embates del Covid-19 como de los incendios incontenibles en el bosque. Hay mucho más en juego este domingo de elecciones. 

Junto al porvenir, la democracia que costó tanto recuperar y los aires de libertad que no podemos dejar de respirar. Es pues inexcusable nuestra participación.