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cara a cara

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_A las 12:00 del 1 de noviembre el difunto vuelve a su hogar. Allí lo esperan sus familiares con las comidas y bebidas que más le gustaban en vida. El plato es el favorito, y en su preparación participaron los familiares como quien alista el acontecimiento más importante del año. No falta la imagen enmarcada, la casa está limpia, y por unas horas el lugar más importante del hogar es el altar levantado en su honor. El pan y las masitas ocupan un lugar especial en las afanosas jornadas de preparación. Que no falten las flores. No basta con poner agua en la mesa; también tiene que estar el refresco de marca que más le gustaba al difunto. Y que tampoco falte un vaso con aquella bebida con alcohol que tanto disfrutaba en las reuniones familiares donde ahora quedó un irremplazable vacío. A la hora de buscar los cirios hay que elegir los más coloridos, el almita estará pendiente de observar cada detalle con que lo esperan y tiene que llevarse una buena impresión en su corta visita para que no le quede ninguna duda de lo mucho que se la quiere y extraña en casa.

 _Este año muchos cementerios permanecerán cerrados y curiosamente, como no ocurrió antes en la historia, habrá una celebración del día de los difuntos con más fallecidos que nunca para recordar. Cerca de un millón doscientas mil personas partieron en los últimos ocho meses en todo el mundo. Son las almas del Covid-19, que se fueron antes de lo previsto, y por eso también volverán presurosas a recibir la despedida que no pudieron tener en la cruel pandemia.