Opinión

Cara a cara

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 Una piedra de varios metros de largo bloqueaba una ancha avenida en el día del paro cívico. Lo curioso es que sobre su porosidad se leía, en letra dura, la palabra Democracia. Una metáfora digna de interpretaciones múltiples, pero si eso es la democracia, estamos por el camino que los griegos no habrían sospechado jamás. Un viejo filósofo alemán dijo que las barreras o los muros habían sido creados para ser saltados, otra metáfora, pero bella.

A pocas horas de conocerse el resultado de las elecciones de Estados Unidos, su presidente durante casi media hora ofreció el jueves un espectáculo histórico. Habló de fraude e implicó a cientos de miles de personas que, según él, complotaron contra la transparencia del conteo del voto sin mostrar ni una sola prueba. Las cadenas MSNBC, NBC News y ABC News interrumpieron la transmisión en directo y hasta Fox News criticó su discurso. La puesta en escena pone en zozobra el sistema democrático del país más poderoso del mundo y genera una violencia que puede ser incontrolable y que comenzó a generarse en las calles pocos minutos después de su deleznable discurso. La gente que lo sigue cree en sus palabras, se siente engañada y lleva esa frustración a las calles violentando lo primero que se cruza en su camino. Triste final de un presidente que no sabe perder ni jugar a la democracia. Un pobre espectáculo cuyo guion jamás debió ser escrito.

Una joven de 17 años, Greta Thunberg, la que fuera objeto de burlas del presidente de Estados Unidos hace unos meses, ahora toma revancha. Utilizando las mismas palabras, la militante ecologista pidió a Trump que se calmara en sus protestas contra el recuento de la elección presidencial estadounidense. "Es tan ridículo. ¡Donald debe aprender a manejar su cólera, e ir a ver una buena y vieja película con un amigo! ¡Relájate Donald, relájate!", escribió en su cuenta de Twitter respondiendo a un tuit del presidente estadounidense que pidió "¡DETENGAN EL CONTEO!" en letras mayúsculas.