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cara a cara

Monica Salvatierra 16/11/2020 05:00

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_Se escribe un oscuro capítulo en la historia de Perú. Ayer renunció el presidente de ese país. Es el tercero que deja el poder en el mismo periodo constitucional de cinco años. 

Su dimisión fue forzada porque el Congreso (que lo puso en el cargo hace seis días) le retiró su confianza y le pidió que se vaya; sus ministros dejaron sus cargos a disposición y a él no le quedó más que retirarse. 

Merino fue posesionado después de que los congresistas cesaran al anterior mandatario, lo que ocasionó protestas callejeras que fueron reprimidas con violencia y que dejaron un saldo de dos fallecidos. La violencia pretendió acallar la voz de un pueblo que grita al poder su desacuerdo con las acciones ejercidas.

_“La justicia es un valor superior en el ordenamiento jurídico en el que confluyen los valores de razonabilidad, igualdad, equidad, proporcionalidad, respeto a la legalidad y prohibición de arbitrariedad”. Eso dice la Real Academia de la Lengua Española ( RAE). En Bolivia no existe justicia, porque no se aplican esos principios. 

En Bolivia se utiliza la justicia como arma de venganza y sometimiento del otro. Los poderosos de turno (estos y aquellos) piensan que deben apresar y procesar como rutina de dominio. Se lo ha visto en dos gobiernos con corrientes diferentes y se lo sigue viendo en este momento. 

El extremo es que hay autoridades que consideran que esto es normal. De esa manera, hay pocas esperanzas de que esa situación pueda ser transformada retomando los valores descritos por la RAE.