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cara a cara

Pedro Rivero Jordán 13/12/2020 05:00

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_El que fuera influyente ministro de Gobierno del MAS y que ahora aspira a ser gobernador de Santa Cruz, Carlos Romero, no ha ahorrado calificativos contra la justicia boliviana de la que se declaró ‘víctima’. 

La tildó de “inquisidora, abusiva y extorsionadora” reconociendo que enviar a alguien que enfrente al sistema judicial es como mandarlo a una fosa de leones. 

Como parte fundamental de la estructura masista que gobernó el país por cerca de 14 años y judicializó la política a su conveniencia, Romero sabe que muchos bolivianos señalados como ‘enemigos’ del régimen fueron perseguidos sañudamente y entregados a las ‘fieras’ como los cristianos en el circo romano. 

Y no hubo quién los libere del calvario al que fueron sometidos, obligados a abandonar el país o encarcelados sin derecho a un juicio justo.

_Cuando el exjefazo fungía como presidente del Estado, sus decisiones se cumplían sin chistar. Nadie osaba contradecirlas, menos desobedecerlas. Con el cambio de roles, es lo que no ocurre ahora después de que abandonara el poder y asumiera como jefe nacional de su partido. 

En esa condición tiene serias dificultades escogiendo candidatos del ‘instrumento político’ para las elecciones en marzo de 2021. En Betanzos (Potosí) hubo mucha violencia en filas azules por la candidatura a la gobernación de la Villa Imperial. Tras el ampliado que rechazó los nombres propuestos, el caudillo cocalero tuvo que esconderse durante tres horas en el edificio municipal y abandonarlo disfrazado junto a otros de sus acompañantes porque el horno no estaba para bollos.



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