Opinión

Cara a Cara

Monica Salvatierra 25/1/2021 07:25

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Rolando Villena fue el último verdadero Defensor del Pueblo. Bolivia debe agradecerle la coherencia con sus principios. Cuando fue elegido en ese cargo recibió muchas críticas de quienes pensaban que iba a ser funcional al poder. Pero tras varios abusos cometidos por los gobernantes, este hombre estuvo de parte de las víctimas, de los débiles. La represión a la marcha indígena en Chaparina marcó el quiebre e hizo que él levantara la voz para defender los derechos de los pueblos originarios. A partir de ahí fue atacado por Evo Morales y cuanto portavoz de su gobierno hubo. Villena se mantuvo firme y fiel a lo que creía y a su responsabilidad como defensor. Su lucha no terminó con el final de su mandato y dio lucha para defender la democracia hasta el final. Paz y honor en su tumba don Rolando. Cumplió con el país.


Solo se puede avanzar mirando de frente el conjunto
, sin negar al diferente. La mirada permanente al retrovisor atizando el fuego de los rencores mantiene estancada a Bolivia en un pozo de conflictividad política y social que se basa en la raza, en las regiones, en los poderes adquisitivos. Durante los actos del 22 de enero, el único capaz de esbozar esa mirada integradora fue el vicepresidente David Choquehuanca. El resto de los discursos siguieron en la lógica de la búsqueda de culpables y en el afán de victimización que no aporta. Cuando los esfuerzos se enfocan en marcar las diferencias antes que en construir sobre las coincidencias, se condena al país a repetir experiencias y perder valiosas oportunidades de integración y de desarrollo.

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