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cara a cara

Pedro Rivero Jordán 31/1/2021 05:00

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_A Rolando Villena tuve la oportunidad y el gusto de conocerlo en 2013 cuando EL DEBER le confirió el Patujú de Bronce como uno de los Personajes del Año. Dos años después, en mayo de 2015, como presidente de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), le hice entrega del Premio Libertad que recibió a punto de quebrarse por la emoción. La ANP valoró que, como Defensor del Pueblo y con sólida convicción democrática, Villena se había consagrado al servicio, la defensa y la protección de los derechos de los demás.

_Cuando “en mérito a su larga trayectoria”, en 2010 la ALP lo designó únicamente con el apoyo de la bancada del MAS, la oposición temió (experimenté similar sensación) que Villena se inclinaría ante el poder. Pero como él mismo había asegurado que su aceptación no estaba ‘hipotecada’ a ningún partido político, la suya fue una gestión autónoma, firme y valiente. La cumplió impecablemente a pesar de Evo Morales que, desde el poder, lo hizo blanco de sus fobias y desafectos con tal de acobardarlo. No lo consiguió y por eso rayan en la hipocresía las ‘sentidas condolencias’ expresadas, tras su sensible deceso, por el caudillo cocalero. En la misma línea, unos miserables de espíritu han frenado el homenaje póstumo que se merecía sobradamente el destacado ciudadano en la instancia legislativa que, años antes, lo había nombrado Defensor del Pueblo.
Rolando Villena (Potosí, 23/7/43) falleció el 23 de enero a raíz del Covid 19 y afectado profundamente por el deceso de su esposa, Susan Marion, ocurrido días antes por el mismo mal. Ya están en la gloria de Dios.

 



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