Opinión

Cara a cara

Monica Salvatierra 1/2/2021 09:32

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 Eran otros tiempos cuando los dirigentes sindicales eran capaces de dar la vida por sus convicciones. Esos eran tiempos de Simón Reyes, Víctor López, Filemón Escóbar, Juan Lechín y Édgar ‘Huracán’ Ramírez. Eran jornadas de lucha ideológica con armas que eran argumentos, con la visión de reivindicar los derechos de los más humildes y postergados. Pero esos eran otros tiempos. Después vinieron otros que jugaron a otros intereses, que hicieron la vista gorda de injusticias, como el maltrato a las mujeres en las minas; esos mismos que ya no necesitaban formarse ni esgrimir ideas porque su seguridad estaba basada en el servilismo al poder. Ayer murió Édgar Ramírez, ex dirigente minero y ex máximo ejecutivo de la COB, y no hay quién no rinda honor a su memoria. Podían no estar de acuerdo con él, pero siempre respetaron su firmeza en el principio. Ayer se fue un hombre valiente y de honor.

Comenzó la vacunación y esa es una buena noticia. Da esperanzas en esta lucha desigual contra el Covid-19. En febrero llegarán las dosis que son posibles gracias al mecanismo Covax y es justo reconocer que los contactos iniciales correspondieron al Gobierno de Jeanine Áñez y de la canciller Karen Longaric. En marzo estarán en Bolivia más dosis de la Sputnik V. Parece cerca, pero es lejos, sobre todo por la letalidad del virus. El Gobierno debe considerar la opción de que las importadoras traigan estos productos al país y que, a la par de la vacunación gratuita, puedan ser adquiridos por quienes quieran hacerlo. La finalidad es una sola, que la inmunidad llegue a la mayor cantidad de los bolivianos en el tiempo más corto posible.

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