Edición Impresa

cara a cara

Monica Salvatierra 18/2/2021 05:00

Escucha esta nota aquí

_Se sienten dueños del Estado. La afirmación es para varios mandantes de turno que no dudan en disponer de los recursos públicos como si fueran propios. El primer ejemplo lo tenemos en casa: la alcaldesa cruceña presionando a sus secretarios para que hagan campaña, ya que, aunque ella dijo que fue descontextualizada, en el audio divulgado se escucha claramente la exhortación a que busquen los votos en los barrios. En segundo lugar, aparecen dos hechos del MAS: el primero cuando llegaron las pruebas para detectar Covid-19 y las presentaron con los candidatos de ese partido a la Gobernación y a la Alcaldía; el segundo ocurrió en Puerto Quijarro, nada menos que el viceministro de Educación exigiendo listas para saber quién hace campaña y quién no. Han sido descaradas demostraciones que parecen no existir para el Órgano Electoral. Hay que aclararles que mirada imparcial del proceso no es lo mismo que indiferencia frente a las faltas que se cometen. Aún están pendientes las resoluciones a más de tres denuncias contra candidatos que siguen durmiendo el sueño de los justos en el archivo de la sala plena departamental.

 _La guerra sucia es señal de desesperación. Así se muestran los ataques conocidos a través de las redes sociales, especialmente contra los aspirantes que parecen llevar la delantera en las encuestas. Falta saber si tales acciones consiguen el objetivo de bajar créditos al adversario. En todo caso, son armas mediocres que, si bien se usan con frecuencia, hablan mal de sus promotores.



Comentarios