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cara a cara

Pedro Rivero Jordán 28/2/2021 05:00

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_Bajo un clima encapotado que presagia una tormenta, Bolivia encara la recta final de una nueva cita con las urnas, esta vez para elegir el domingo 7 de marzo a gobernadores y alcaldes. Un árbitro electoral con su credibilidad en entredicho y un estrecho cerco judicial sobre los candidatos de oposición con posibilidades de doblegar a sus adversarios oficialistas, amenazan con disparar las tensiones. Es inadmisible que, con triquiñuelas recurrentes, se pretenda burlar la voluntad del ciudadano e intoxicar la democracia. Incluso las redes sociales registran mensajes que incitan a la violencia. Es preocupante que el clima de paz, indispensable para el libre ejercicio democrático, parezca sostenido por alfileres.

_A la par, se deja sentir el efecto de conflictos como el que tiene movilizados a los médicos y al personal de salud contra la Ley de Emergencia Sanitaria promulgada sin consenso, además de sectores productivos que han cortado el paso por carreteras de la región cruceña para que sus demandas sean atendidas. En ambos casos, el diálogo está interrumpido o fluye con intermitencias impidiendo solucionar problemas que jaquean al gobierno central. Distraído en la campaña para auxiliar a los candidatos afines que llevan las de perder en los sondeos previos, el jefe de Estado pide a los electores ‘usar la cabeza’ y recurre al chantaje machacando que será ‘difícil’ coordinar gestión y la ejecución de proyectos con gobernadores o alcaldes que no sean ‘azules’. ¿Y su compromiso de gobernar para todos, señor presidente?



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