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cara a cara

Monica Salvatierra 4/3/2021 05:00

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_La tragedia de la UPEA nos conmueve a todos. No solo por las siete vidas jóvenes que se apagaron, sino por las características del hecho que debe merecer más que apenas una sanción a unos cuantos responsables circunstanciales. Ya se sabe que se había convocado a una asamblea para cambiar a la dirigencia del centro de estudiantes y que los que no querían dejar el poder se habían prorrogado. Comenzó una trifulca, se trasladó al cuarto piso y cuando involucraba a decenas de alumnos, la baranda cedió y los jóvenes cayeron al vacío. La Policía ya tiene detenidos, que son alumnos que llamaron a la reunión, pero no se ha visto que la pesquisa llegue al fondo del asunto.

_Y el fondo es el aparente manejo del centro de estudiantes. Según testimonios de padres de familia y algunos alumnos, este ente era ayuda u obstáculo (según los alumnos eran funcionales a sus intereses) para acceder a becas de trabajo o de alimentación y hasta para acceder a la titulación. Eso no solo pasa en la UPEA, ocurre también en las federaciones de estudiantes de otras universidades. 

Tras la tragedia se cuenta que los estudiantes fueron obligados a asistir a la asamblea y que les daban tickets de asistencia. Todo eso ha tenido que ocurrir bajo conocimiento de las autoridades académicas que miraron a un costado para no poner orden. Es un grado de corrupción que se desvela a partir del dramático accidente.

Entonces, que no se equivoquen la Fiscalía ni la Policía. Detrás de la tragedia hay graves irregularidades que deben ser sancionadas para que no se repitan. La investigación debería hacerse en todas las universidades públicas del país. Castigar al eslabón más débil solamente será una mala señal en este caso.



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