Edición Impresa

cara a cara

Pedro Rivero Jordán 19/3/2021 05:00

Escucha esta nota aquí

_El Gobierno está llevando al país a una situación límite tras haber desatado con una jauría de jueces y fiscales bien adiestrada, una cacería feroz de ciudadanos bolivianos. La expresidenta Jeanine Áñez se convirtió en pieza principal de la caza y su vida corre peligro en abusivo e indigno encierro que no respeta su investidura. Bajo la trama insostenible de un golpe de Estado contra el régimen del huidizo caudillo cocalero, la acción puso a Bolivia en la mira internacional y ha sido condenada por influyentes organismos y personalidades que observan riesgos para su incipiente y frágil democracia. En tanto, el jefe de Estado parece no percibir la gravedad del momento. De lo contrario, habría sido el primero en calmar las agitadas aguas e invocar a los bolivianos el retorno a la pacificación antes de que la sangre llegue al río.

_Porque la responsabilidad es inexcusablemente suya, hay que recordarle a Luis Arce su compromiso de gobernar ‘para todos y para todas’, sin discriminación alguna y con el desafío de curar heridas. Cuando juró como presidente también dijo que “nuestro Gobierno buscará reconstruir la patria en unidad para vivir en paz…nos comprometemos a rectificar lo que estuvo mal y a profundizar lo que estuvo bien…tenemos grandes proyectos que vamos a poner en marcha en los próximos meses…nos vamos a enfocar en un solo objetivo: el vivir bien de todos los bolivianos...”. No falte a sus promesas, señor presidente. Rectifique el rumbo y, de una vez, empiece a gobernar con firmeza. Los bolivianos queremos vivir en libertad, en paz y en democracia.



Comentarios