Opinión

Cara a cara

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Con el cierre de fronteras, se cierran también posibilidades y lazos comunicacionales, pero en plena emergencia sanitaria es necesario y aunque no suficiente. Cinco poblaciones de importante flujo socioeconómico con Brasil, tres con Argentina y otras varias con Chile, están viviendo esta situación en estos momentos. Muchas veces una misma familia vive en un lado y otro, compartiendo vida, como un todo necesario, una situación complicada, tomando en cuenta además de lo que implican otras actividades y relacionamientos. En otras partes del mundo también se cierran las puertas drásticamente, al extremo de levantar muros, desde donde una noche arrojan niños “ilegales”, como en una película de terror que jamás debimos haber visto.

La queja de la Organización Mundial de la salud por el lento ritmo de vacunación en el mundo, nos hace mirar hacia adentro. En Bolivia se ralentizó el ritmo por varios factores y hoy es uno de los países más retrasados en el continente con poco más del 1% de la población inmunizada. El Gobierno determinó distribuirlas a medida que los Sedes departamentales vayan vacunando, esto ha provocado un tire y afloje, como un juego de niños. La vacuna es gratuita, universal y necesaria y si hay disponibilidad, es urgente vacunar con todo lo que hay y no especular ni medir fuerzas. En definitiva, quien se perjudica son las personas y quien está en riesgo es la vida misma. La vacuna no sirve en el frasquito, es útil en los organismos para generar la tan ansiada inmunidad.

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