Opinión

Cara a Cara

Pedro Rivero Jordán 25/4/2021 06:54

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En Perú, al expresidente Martín Vizcarra el Congreso de la República le aplicó una inhabilitación que le impedirá ejercer cargos públicos por 10 años. Ni su investidura ni popularidad lo libró de tan dura sanción. ¿Qué falta cometió? Se habría vacunado de modo irregular contra el covid-19. En Bolivia, el jefe de Estado puede quedar libre de polvo y paja no obstante haber incurrido en delitos de discriminación y racismo al manifestar, públicamente en Tarija, que las vacunas eran para el pueblo y no para oligarcas ni ricachones chapacos.

Casi al mismo tiempo, un tribunal rechazó el pedido para dejar sin efecto la resolución que permitió al exjefazo postularse en 2019 por encima del límite legal de dos periodos consecutivos y activó la figura de la reelección indefinida. Antes, ni siquiera recibió un cocacho de castigo por su llamado a cercar ciudades y dejarlas sin alimentos después de que renunciara y huyera del país. Sin autoridades e instancias que cumplan sus funciones con independencia, justicia, equidad, rectitud, probidad y transparencia, los bolivianos necesitamos vacunarnos contra la incredulidad.

El viernes, en Santa Ana de Yacuma, municipio de Beni, se vivió una noche de terror. Cuatro personas, entre ellas dos brasileños, un peruano y un boliviano, perdieron la vida acribillados. Un pacto de silencio entre atemorizados pobladores impide a la Policía avanzar en las investigaciones. El violento suceso tiene todas las características de ajuste de cuentas por narcotráfico en un lugar donde el Estado también brilla por su ausencia.

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