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cara a cara

7/6/2021 05:00

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Por Mónica Salvatierra

_Los tentáculos del contrabando tienen mayor alcance. Un informe de EL DEBER da cuenta de que se está internando carne de pollo y de res por la vía ilegal; que también hay granos, como soya, que ocupan el mercado nacional. Todo esto atenta contra la cadena de producción boliviana, dejando secuelas como la falta de empleos e ingresos para las familias, así como la pérdida de lo que podrían ser generosos ingresos tributarios para las arcas nacionales. 

La presidenta de la Aduana lo sabe y dice que está luchando contra ese flagelo. Pero, a todas luces, es evidente que las estrategias empleadas hasta el momento no son efectivas y no afectan a las mafias que manejan esta ilegal actividad. El contrabando está causando un daño estructural y de largo plazo a nuestra economía, porque está destruyendo poco a poco la industria boliviana. Recuperar lo perdido demorará años. Se necesita tomar con mayor seriedad el problema.

_El caso Murillo concentra la energía del Gobierno nacional. El procurador ya está en Miami y lo acompaña el canal del Estado para hacer seguimiento a la audiencia del exministro de Gobierno, acusado de soborno y lavado de dinero en el país del norte. En Bolivia, hay ofertas para que miembros del pasado Gobierno se inculpen o culpen a otros. Es indudable que la corrupción hay que castigarla con todo el peso de la ley, pero estas acciones deberían estar libres de política. Eso permitiría procesar a los corruptos de todos los gobiernos y colores, no solo a los del bando contrario.

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