Edición Impresa

CARA A CARA

Monica Salvatierra 27/6/2021 04:00

Escucha esta nota aquí

Junio es el mes de la diversidad sexual en un afán de lograr respeto por las personas que tienen una opción sexual diferente. Los miembros de la comunidad LGBT denuncian constante discriminación en varios países y Bolivia no está al margen de ello. Con frecuencia se escuchan comentarios de burla y de desprecio sobre quienes eligen amar a una persona del mismo género. Esto causa mucho dolor y situaciones extremas, que muchas veces llegan al suicidio de quienes comprenden que son parte de este grupo. La discriminación no toma en cuenta que cada quien es una individualidad con sus particulares circunstancias y que todos y cada uno de los miembros de la sociedad merecen respeto, siempre que no vulneren las normas establecidas o el derecho de los demás. En ese entendido, no se puede creer que somos defensores de los derechos humanos si no respetamos las decisiones de quienes están al lado. Un buen ejercicio para ello es asumir que se trata de un hermano, un amigo o un hijo. Viéndolo así es probable que el amor sea más fuerte que el prejuicio.

Al fin, los reportes parecen indicar que la curva de contagios de coronavirus ha dejado de ser ascendente. Eso no significa que dejaron de existir nuevos casos y tampoco que ya no hay colapso en los hospitales y escasez de medicamentos. Además, se anticipa una cuarta ola para noviembre o diciembre. Lo que hay que analizar ahora, individualmente y en familia, es si aprendimos la lección. El dolor vivido en las semanas pasadas tiene que ver con la irresponsable conducta de quienes se creyeron más fuertes que el virus y que lo llevaron a sus hogares, contagiando a los adultos mayores y a las personas más vulnerables.

Comentarios