Opinión

CARA A CARA

21 de agosto de 2021, 8:50 AM
21 de agosto de 2021, 8:50 AM

Luego de un tiempo de claustro y de inactividad visible, el cine boliviano vuelve a asomar los ojos por fuera del agua. El novio de la muerte, ópera prima del dramaturgo y director de teatro, Marcos Malavia, que formará parte del próximo Festival de Cine Fenavid 2021. Un trabajo muy interesante que revela parte de la triste historia política de Bolivia con revelaciones que darán que hablar. Otro filme que despunta es Buey Rojo Sangre, de Rodrigo Bellott, que participará en la Sección Oficial en Competencia Premio Maguey del festival de Cine de Guadalajara, México. Y otro largometraje que gira por el mundo es El gran movimiento, de Kiro Russo. Estuvo en el Festival de Venecia y ahora participará en el prestigioso Festival de San Sebastián. Buenas y recomendables propuestas que salen a la luz después de la pandemia.

Después de conocer el informe extenso del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), las reacciones no se hicieron esperar y de la forma más diversa. La descripción detallada y puntillosa que se observa en las casi 500 páginas sobre la crisis desatada en 2019 es contundente. En estas reacciones cada quien lleva agua a su molino y a pesar de las recomendaciones que acertadamente esgrime el informe sobre justicia y reconciliación, ciertos sectores insisten en seguir tensando la grave situación en la que estamos sumergidos. Esta radicalidad y esta triste miopía no hacen más que agravar la situación e impiden que el país avance, por el bien de todos, hacia lo recomendado. Falta estar a la altura del presente.

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