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Cara a cara

Pedro Rivero Jordán 8/9/2021 05:00

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_Bajo el sol ardiente y con sus banderas del Patujú al viento, 200 indígenas de tierras bajas y que marchan pacíficamente por su territorio y dignidad, tuvieron un cálido recibimiento en Ascensión de Guarayos. Allí calmarán fatigas y dolencias tras 14 días y más de 250 kilómetros de recorrido desde Trinidad. Harán un alto para reponer energías y ‘parlamentar’ antes de reanudar el avance que tiene como meta final Santa Cruz de la Sierra, el 24 de septiembre. Además del trato cordial de sus anfitriones, los marchistas recibieron alimentación, atención médica y otros servicios. Es una manera de reconocer y respaldar una larga y sacrificada lucha de gente de las llanuras que no está dispuesta a dar el brazo a torcer cuando, maliciosa y abusivamente, se pretende usurpar lo que es suyo.

_31 años después, los indígenas del oriente siguen reclamando por sus derechos. Incluso los amenazan, los insultan y hasta los agreden por hacerlo. En 1990, cubrieron en 34 días casi 600 kilómetros desde Trinidad hasta La Paz, donde tuvieron una apoteósica bienvenida. Al igual que ahora, demandaban respeto a su territorio, a su identidad, a su cultura rechazando a los invasores de su hábitat y la ejecución de proyectos extractivos sin su consentimiento. Gobernantes y funcionarios estatales, al igual que los de entonces, hoy se hacen los distraídos y descalifican la protesta. Esos indígenas de las llanuras que una vez más marchan por sus reivindicaciones no atendidas, también son bolivianos. Pero los tratan como si no lo fueran.

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