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Cara a cara

En La Paz persiste la intromisión gubernamental entre los cocaleros de Yungas. No parece estar mejor Bolivia. Los indicadores económicos no mejoran, pero las señales de crisis social van en ascenso.

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Hay 27 incendios en Santa Cruz. Hay necesidad de trabajo. Los problemas en el sistema de salud no están resueltos, mientras estamos en puertas de la cuarta ola de coronavirus. En fin, el departamento de Santa Cruz tiene un sinfín de necesidades. Pero, en vez de coordinar soluciones, el sistema político ha optado por usar la efeméride departamental para generar mayor confrontación, la misma que parece que no se va a quedar en septiembre, pues ya se anuncian procesos que estirarán el problema al tiempo que le convenga al poder.

En Cochabamba se insiste en tumbar a Manfred Reyes Villa. Y en La Paz persiste la intromisión gubernamental entre los cocaleros de Yungas. No parece estar mejor Bolivia. Los indicadores económicos no mejoran, pero las señales de crisis social van en ascenso. Bolivia no debería seguir en este nudo constante de tensión. Si la institucionalidad se respetara, sin duda, habría mejores condiciones para atravesar los malos momentos y superar los oscuros momentos que ha dejado la pandemia.

El mundo va a extrañar a Angela Merkel. Probablemente es una de las últimas personas en el ejercicio de la política que actuó con equilibrio y en busca del bien común. Muy lejos del populismo, ella le habló con honestidad a su pueblo en las buenas y en las malas. Tuvo la firmeza de liderar Europa en momentos duros, como la crisis económica de 2008 y la pandemia. Pronto dejará de gobernar Alemania y, después de 16 años, en sucesivas elecciones como primera ministra de ese país, se va con un alto índice de aprobación. La vara es alta para quien la vaya a suceder.

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