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Cara a cara

Monica Salvatierra 12/10/2021 05:00

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_Es como tapar el sol con un dedo pretender que la movilización nacional de ayer es la manipulación de unos cuantos políticos opositores al Gobierno de Luis Arce. Es miope no ver que hay un descontento social respecto a una ley que parece vulnerar los derechos ciudadanos y que tiene un fuerte componente de mantener a los ciudadanos bajo una espada de Damocles. Con la mirada puesta en el supuesto golpe de Estado y con voces de odio alrededor, sin escuchar la voz de la calle, es posible que la gestión gubernamental se extravíe.

_Insultos van y vienen en la política nuestra de cada día. Y aunque se sabe que uno es el discurso público y otro diferente es el privado, la ciudadanía está cansada de tanto agravio que degrada la práctica política. Estamos frente a posturas que se ven irreconciliables en un país sediento de acuerdos, de reconciliación y de proyectos conjuntos para avanzar. Los relatos agresivos no piensan en el pueblo, lo usan como pretexto para seguir creando nuevas injurias.

_Es cierto que Bolivia necesita legislar contra el enriquecimiento ilícito. Pero esta norma crea un ente superpoderoso que va más allá aún, porque tiene tuición para indagar al margen de la justicia. Se trata de la UIF, cuyo responsable no es institucionalizado sino designado a dedo. Por eso gremialistas, transportistas, etc. se sienten amenazados con la norma. Por si no bastara, el sistema judicial no es confiable para oficialistas ni opositores. Jueces y fiscales han dado muestras claras de estar al servicio del poder político, ejecutando lo que ministros opinan e instruyen.



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