Opinión

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Cara a cara

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La liberación de patentes de las vacunas del covid-19 que reclaman muchos países en procura de una distribución más igualitaria sigue siendo un tema pendiente. En un promedio los porcentajes de vacunación son 30 veces superiores en los países ricos que en los pobres. Todavía, después de un año y medio de pandemia existen miles de millones de personas no han tenido todavía acceso a la primera dosis, cuando en muchas naciones ya van por la tercera. La Organización Mundial del Comercio (OMC) no logró, a pesar de sus intentos, ningún acuerdo para liberar las patentes. Para su directora, la nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala, esta desigualdad es "devastadora para las vidas y los sustentos de los africanos" y "moralmente inaceptable".

En Bolivia, las vacunas siguen a disposición de varios millones de personas que aun no se han vacunado. A pesar de la oferta y ante una posible cuarta ola, los centros de vacunación debieran tener una actividad más incesante. Solo en la semana tras la habilitación de la tercera dosis para mayores de 60 años se requirió del inoculante. Sin embargo, no está del todo claro por qué el personal de salud no se administra el refuerzo. De acuerdo a datos oficiales 3,5 millones de personas recibieron la primera dosis y casi 2,7 millones completaron el esquema de dos dosis, mientras que 908.306 recibieron la dosis única de Janssen. Bolivia se acerca, aunque muy lentamente, al objetivo de la inmunidad colectiva.

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