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OPINIÓN

CARA A CARA

Monica Salvatierra 2/11/2021 04:00

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 “No vamos a permitir que nos acusen”, dicen los interculturales. Pero también señalan que los periodistas no dicen la verdad sobre lo ocurrido en Las Londras. Más adelante repiten que no fue un secuestro, que fue solo un susto. Sobre los disparos a las camionetas no responden. Al ser presionados dicen que la Fiscalía investigue a los encapuchados. Y, a la mala, como nadie les cree, los que tomaron rehenes deciden bloquear para que su ‘verdad’ sea impuesta y pretenden de esa manera tener más peso que las imágenes claras y contundentes del grupo irregular armado atacando a periodistas, policías y productores.

Poner en duda el testimonio de los periodistas torturados es mucho cinismo. Hay imágenes, hay testimonios y hay exámenes forenses que demuestran el daño. Ojo que vulnerar así a los hombres y mujeres de prensa es atentar contra el derecho ciudadano a estar informado. Es por esto que el secuestro, el maltrato y la humillación no es solamente un asunto de periodistas, sino del conjunto de la sociedad.

Hay que recordar que grupos armados ya tomaron más de un predio agrícola, ya hirieron a policías y productores a tiros, y a indígenas a golpes. Este problema es de larga data. Por eso se inició la marcha indígena que hasta ahora no es atendida por el Gobierno nacional. Hay más de 40 lugares invadidos sin que el INRA ponga freno a la situación y sus directivos se reúnen con los acusados de avasallar, pero no hacen caso al clamor de pueblos originarios ni de productores privados (llamativa y nada equilibrada forma de actuar).

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