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Cara a cara

Pedro Rivero Jordán 7/11/2021 05:00

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_Cuando juró como jefe de EstadoLuis Arce habló de reconciliación, de curar heridas, de no más confrontación. Todo fue papel mojado. Casi un año después, el país no se ha reconciliado, las heridas siguen abiertas y la confrontación está llegando a peligrosos extremos. “Nos tiemblan, nos tienen miedo”, dijo Arce exultante durante un acto arropado entre soldados y fusiles. En democracia, un gobierno debe inspirar respeto, no miedo. El autoritarismo, en cambio, provoca indignación, rechazo y rebeldía porque la democracia y la libertad no tienen precio.

_Atizando las tensiones, el vicepresidente David Choquehuanca, otro falso conciliador, advirtió con enfrentar en las calles a los sectores que se movilizarán por el paro nacional del lunes 8. Lo hizo en la misma línea discursiva intimidante de la COB y del ‘Pacto de Unidad’ que se creen dueños de la vida y hacienda de los bolivianos.

_De su lado, el siempre locuaz vocero Jorge Richter, mostrando buena percha y haciendo pasarela en los estudios de TV, ha vuelto a machacar con la teoría del golpe contra el renunciante y huidizo Evo Morales que va y viene en aviones venezolanos no autorizados para volar. En tanto, el ministro de OO.PP., Édgar Montaño, saca cuentas sobre el costo del paro por cumplirse pero enmudece cuando se trata de cuantificar el sospechoso traslado de blindados y tropas del Ejército a… ¡los 9 departamentos del país! para una inédita parafernalia que está por verse.

_Ni una sola voz conciliadora. Ni un solo gesto en favor de la paz. La tempestad se presiente tras la siembra de malos vientos.



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