Edición Impresa

Cara a cara

Monica Salvatierra 9/11/2021 05:00

Escucha esta nota aquí

_“Nadie posee el monopolio de la verdad. Aprender a escuchar al otro en su diferencia, nos conduce a la unidad...Necesitamos superar las divisiones excluyentes”. Son palabras del mensaje del vicepresidente David Choquehuanca. Y después de su discurso, cuesta entender lo que en realidad quiso decir, si desde su perspectiva pretende que los que piensan diferente al Gobierno terminen pensando como quiere el MAS para hablar de paz y de unidad. 

No es comprensible que, mientras esta segunda autoridad de Bolivia afirma una cosa, desde el MAS se descalifique al boliviano que protesta porque no está de acuerdo con leyes o con políticas públicas. En la jornada de ayer este juicio y condena del oficialismo a la oposición ha pasado de los insultos a las agresiones físicas. Lo que un país espera es que sus autoridades sean coherentes, que practiquen lo que predican.

_El presidente Luis Arce es prisionero del relato del golpe. Está tan enfrascado en esa concepción que es incapaz de proyectar un país resiliente, unido y sinérgico después de la pandemia. Que la primera autoridad sea rehén de esa teoría debe determinar que la oposición legislativa también lo sea. Y así, mientras unos griten que fue “golpe” y los otros que fue “fraude”, pasarán los años sin posibilidades de construir la Bolivia que todos queremos. Urge sanar las heridas, pero estas se van profundizando, en un afán de imponer y pisar al que piensa diferente, en lugar de escucharlo y construir un puente.



Comentarios