Opinión

Cara a cara

13 de noviembre de 2021, 7:28 AM
13 de noviembre de 2021, 7:28 AM

Tras disputarse la jornada 13 de las eliminatorias de fútbol sudamericano rumbo a Catar 2022, las esperanzas aún siguen latentes mientras haya un halo de oxígeno. Es que, tras la estrepitosa caída en Lima, la selección boliviana deberá reincorporarse rápidamente y lograr el martes próximo un triunfo ante Uruguay en La Paz. Luego deberá visitar a Venezuela, recibir a Chile, viajar a Colombia a enfrentar a los cafeteros y en marzo de 2022 recibir a Brasil, el puntero y ya clasificado al mundial catarí. No está fácil, pero esto es fútbol y todo puede suceder, lo que no puede ocurrir es perder puntos de local, eso será catastrófico. La panza de la tabla quedó atascada de equipos y las aspiraciones para lograr la quinta media plaza están al rojo vivo. Bolivia quiere colarse y en este deporte, los milagros también existen.

Y a la espera de milagros y otros menesteres en el quehacer cotidiano, Bolivia sigue padeciendo la cuarta ola de contagios de covid-19. Entre marchas, disturbios, tensiones y abarrotamientos se reportan más de 1.000 contagios diarios. Santa Cruz concentra más de la mitad de los casos y el número de fallecidos por esta enfermedad superó los 19.000 en todo el país en lo que va de la pandemia. También, lo que se incrementa son los vacunados, para contrarrestar el desastre. Ayer se aplicaron casi 36.000 dosis y hay en Bolivia 3.8 millones de inoculados con la primera dosis y casi 3 millones con el esquema de vacunación completo, además de 958.850 ‘pinchados’ con la unidosis. La disposición de la vacunación a jóvenes mayores de 12 años cobra importancia para llegar a la ansiada inmunidad colectiva.

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