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Cara a cara

Pedro Rivero Jordán 17/11/2021 05:00

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_Pincel en mano, una treintena de niños le puso colores a su creatividad innata pintando un cuadro sobre una ya enraizada proclama ciudadana: la del “Nadie se cansa, nadie se rinde”. Lo hicieron bajo la guía de la artista plástica Macarena Valdés, ilustrando, -en un punto de bloqueo en la zona oeste de la ciudad-, ollas comunes, pititas, llantas y banderas. “Fue el resultado de una tarde llena de colores, risas, buenos ánimos, compañerismo y trabajo en equipo. Esta se llama una lucha pacífica por la libertad”, matizó Macarena tras la aplaudible iniciativa. El cuadro será subastado y la recaudación se destinará a una buena causa. Se descarta que la actividad sea de la ‘derecha’, ‘golpista’ o que busque desestabilizar al Gobierno o incomodar al inca iracundo…

_Intenté renovar mi licencia de conducir y alcé las manos iniciado apenas el trámite. Previamente recabé los requisitos en el Segip: Fotocopias de la licencia expirada y del CI, exámen médico (Bs 50), antecedentes policiales (Bs 35) y depósito bancario (Bs 225). Me dirigí a Tránsito donde un enjambre de tramitadores ofrece sus servicios. Casi triplicando el costo por la licencia renovada en un dos por tres. En un policonsultorio adyacente me sometí al chequeo y recibí el aval médico. Pero luego me abandonó la paciencia para el depósito bancario y recabar la constancia de que no había cometido delito alguno. Largas colas y espera interminable en sitios diferentes. El que debería ser un simple trámite resulta una experiencia tortuosa que, de paso, fomenta la corrupción.



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