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OPINIÓN

Cara a Cara

Monica Salvatierra 13/1/2022 04:00

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La pobreza es el común denominador. Pobreza en Bolivia, que expulsa a su fuerza joven a buscar trabajo fuera de las fronteras. Se van sin equipaje, solo llevan una carga de sueños por tener ingresos decentes que les permitan vivir. Esa es la realidad de unas 100 familias que se asentaron en el campamento Laguna Verde, cerca de Iquique (Chile). Allí vivían en condiciones precarias: casas de venesta, sin agua potable ni energía eléctrica. Así los encontró el incendio que devoró lo poco que tenían y dejó solo desolación en compatriotas que ahora tienen miedo de ser deportados, porque la mayoría está sin papeles para trabajar.

De qué recuperación económica hablamos cuando hay miles de bolivianos que se ven obligados a irse del país para subsistir? La realidad abofetea una vez más a los gobernantes. En el Ministerio de Economía dicen que se recuperó el empleo, pero es tan precario que miles deciden buscarse la vida en otras tierras, donde sueñan con que les vaya mejor. La informalidad ha crecido de manera abismal y con ella la injusticia para los trabajadores, muchos sometidos a horarios inhumanos, ingresos bajísimos y sin derecho a nada, porque en Bolivia 8 de cada 10 empleos se generan en el mercado negro, ese que no respeta leyes y donde se benefician unos cuantos a costa de millones.

Medio millar de bolivianos migrantes sufre en Chile. Es lógico pensar que el Gobierno boliviano y la sociedad civil también trabajen en buscar la ayuda que se necesita. Precisan documentos, quieren reconstruir sus viviendas y, en lo inmediato, necesitan ropa, alimentos y vituallas.

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