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Cara a Cara

17 de marzo de 2022, 4:00 AM
17 de marzo de 2022, 4:00 AM

El censo avanza de espaldas a las regiones. El director del Instituto Nacional de Estadística, Humberto Arandia, dice que ya tiene la boleta censal (las preguntas que se harán a los ciudadanos), que ya está por contratar a 10.000 personas para que levanten la cartografía. Asegura que consultan con expertos de otros países. En cambio, no tienen tiempo para atender a gobernaciones, municipios ni universidades, a pesar de que son las entidades más afectadas por la injusta repartición de los recursos nacionales. El director del INE cree que el reclamo regional es la politización del tema (respuesta fácil y sin argumentos) y que los gobiernos subnacionales están en la categoría de ‘sociedad civil’, sin darse cuenta de que forman parte del Estado.

¿Por qué el Gobierno se rehúsa a hablar del censo con las regiones? Es sabido que la distribución de los habitantes ha cambiado en la última década y que Santa Cruz es el departamento más poblado; que Tarija también tiene más gente, igual que El Alto. Un Gobierno no político y con visión de estadista sería capaz de ver esa realidad y actuar en consecuencia, sin tanto recelo. Pero en el MAS no se concibe gestión sin manipulación política, como si la estrategia de largo plazo estuviera pensada en el partido y no en el país.

¿Será un censo confiable? Es la pregunta que muchos nos hacemos en este momento. No se sabe si las actividades buscan la mejor fotografía nacional o si va a estar orientada a los intereses del MAS. Es justo y necesario que el Gobierno, a través del INE, dialogue con las regiones. En eso también va la fe que los bolivianos depositan en sus gobernantes.

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